lunes, 13 de mayo de 2019

Notas Biográficas de Carlos Felipe Isaacs Rodríguez “Ñato Califa”

Carlos Felipe Isaacs Rodríguez, conocido como “Ñato Califa”, nace el 25 de abril de 1924 en el distrito de La Chorrera en el hogar formado por sus padres Julio Roberto Isaacs Sánchez y María Encarnación Rodríguez de Isaacs, tuvo nueve hijos, siendo su compañera inseparable su esposa Bernarda “Tona” Canto de Isaacs.



Realizó sus estudios primarios en la Escuela Chiquita hoy conocida como República de Costa Rica, desde los 8 años empieza a interpretar la armónica  instrumento que tocaba su madre y se inclina por jugar béisbol destacándose en la primera base de la selección del distrito de la Chorrera. Desde pequeño empieza a tocar cumbias con la armónica en las fincas  y patios del área.

Al alcanzar la mayoría de edad, con sus ahorros logra comprar un acordeón de dos líneas para así sustituir su inseparable armónica, es tanta su emoción que empieza a tocar con gran destreza "La Danza del Gran Diablo", "La Danza del  Torito", la de "los Mantu", etc.

Su talento llega a interesar al folklorista Leonidas Cajar quien le da la opción de ser el acordeonista del grupo al que pertenecen Catalina “Catita” Carrasco, Lucy Jaén y otras figuras que recorren el país en los distintos eventos, ferias y plazas de baile así como en la ciudad capital donde a nuestra música típica le era muy difícil acceder. Ya para la década de los años 60 decide conformar una agrupación típica que tendría por nombre “Conjunto Estrellas de Oro”, aquellos eran tiempos muy difíciles para interpretar la música típica debido a la escasez de vías de comunicación y de energía  eléctrica, aunado a los  pocos salones de bailes, por ello Ñato que alternaba su vida artística los fines de semana con su trabajo en la Zona del Canal, decide  dedicarse a resaltar La Cumbia Chorrerana.

En unión de un primo que era el artesano de los tambores, la cumbia empieza a conocerse y va desplazándose por todo el país, dándose a conocer en la capital como un género musical distinto y especial dentro del folklore nacional, nacido en La Chorrera este baile tan autóctono y pegajoso se hizo sentir y considerar por propios y extraños como un ícono de la cultura chorrerana. 

Es así que Ñato Califa es reconocido por el pueblo panameño como el mayor exponente de La Cumbia Chorrerana, responsabilidad a que fue fiel este humilde  hijo de esta tierra y que al grito de “Que la cumbia no muera!”, dedicó su vida a exaltar el folclor de la tierra que lo vio nacer.

Fue un 13 de Enero del 2006 que nos dejó para siempre en un fatal accidente en las montañas de Capira  a donde llevaría su cumbia que tanto amó y defendió. Le acompañaron en ese viaje al infinito su hijo también acordeonista Carlos Aníbal Isaacs Tejada, Lucia del Carmen Ureña conocida cómo “Chía”, Ramón Sánchez, Miguel Ángel Aguirre, Luis Antonio Badillo, Edwin Flores y Mauricio Lasso.


Entre sus cumbias podemos mencionar: Un Amigo, Santa Librada, San José, La Celosa, Las Mujeres son  Bonitas, La Bailadora,  Candela,  popularizo  Julia  pela  La Yuca, Ratón
Busca tu Cueva, La Chiva se Quemo etc.

A sus méritos se suma el haber sido escogido como hijo meritorio del distrito de La Chorrera para el año de 1987, y Abanderado de las festividades de 1990 y 1992.

Fue homenajeado por distintos colegios, la Universidad de Panamá y diversas instituciones del Estado, su música contribuyó a dar realce a La Feria de La Chorrera.

Ñato Califa nos deja un legado cultural de amor por lo nuestro, dirigido a que los jóvenes y generaciones del mañana preserven sus raíces y contribuyan al desarrollo de la tierra que los vio nacer. Como reconocimiento al valor y profundidad de este legado, hoy día La Casa de La Cultura de La Chorrera lleva su nombre.

Jorge Luis Escobar J.
jle@tamayorecords.com






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miércoles, 8 de mayo de 2019

Notas Biográficas de Arcelio "Chelo" Mitre: El Acorazado del Canajagua


Arcelio Mitre De León, nació en el Cerro Canajagua, provincia de Los Santos el 11 de junio de 1949, es hijo de Diego Mitre y Amelia De León; es el tercero de ocho hermanos: Ismael, Pedro, Margarita, Flor María, Misael, Oscar, Edilma y Uvaldina. Chelo creció entre el estudio y las labores del campo, ya que desde niño ayudaba a su familia en la siembra de arroz, maíz y café. A muy temprana edad se hizo un acordeón de tabla con el que jugaba silbando como si tocara el instrumento que popularizo Gelo Córdoba.  


En 1961, a la edad de 12 años, debido al estado de salud de su padre, su familia decide mudarse a Tambo, Coclé en la comunidad de Ojo de Agua. Luego su hermano Pedro compra un acordeón de dos hileras a Elías Fernández, con quien Chelo aprende las primeras nociones del acordeón. Ese año fallece su padre, y a pesar de la tristeza que lo embarga se motiva a trabajar con más ahínco para apoyar el sostenimiento de la familia.  

En 1963 su madre le compra un acordeón de tres hileras por 70 dólares. El joven Chelo crecía con el sueño de emular a artistas de la talla de Dorindo Cárdenas, José Vergara,  Fito Espino, Papi Brandao y Ceferino Nieto quienes llenaban las salas de baile en aquella época. Después Amable Córdoba, hijo del desaparecido Gelo Córdoba, quien también vivía en Tambo participa en su formación sobre el uso y ejecución del acordeón. No obstante, Chelo recuerda que por su timidez mayormente se dedico a aprender solo ya que “le daba pena estar preguntando”. En 1964 fallece su madre víctima de cáncer, quedando Chelo en la orfandad a cargo de su hermana Margarita.  

En 1967 ya con 18 años de edad, se muda a Cañita de Chepo con su hermana Edilma, donde ayuda a trabajar la tierra para ganarse el sustento y en sus ratos libres aprovecha para seguir mejorando su ejecución en el Acordeón. Al escuchar sobre su talento musical, los hermanos De León, residentes en el área, hablan con Chelo para que les amenice una fiesta en el sector de Churugandí. Este baile se convierte en el inicio de su vida profesional, por el cual recibió como pago diez balboas, lo acompañan en este evento “Cholo” Vargas en el tambor y su hermano Misael en la Churuca.

En 1970, se muda a Panamá e inicia labores en una abarrotería propiedad de Euclides Velásquez ubicada en Panamá Viejo, sector de puente del Rey; posteriormente trabajo en algunos proyectos de construcción, lo que lo ayudo a forjar el carácter y la disciplina de hombre de bien venido de la cima del Canajagua. Durante aquel periodo Chelo práctica con su acordeón y asiste a los bailes típicos con el fin de aprender otros estilos, es así que en el club 24 ubicado en Calidonia, conoce a Victorio Vergara a quien Chelo le profeso una gran amistad.

En 1973, Chelo funda el conjunto “Ritmos del Canajagua” en honor a su lugar de nacimiento, siendo su cantante Etelvina Quintero.

En 1975 su primo Elías García decide abrir una sala de baile en Cabobre (actual jardín Oasis)  y lo contrata para que toque en la inauguración. Ya en el baile, Elías le pide a Rosa Elvira Salazar que cantara una pieza con Chelo, sin saber que esto sería el comienzo de una relación más que laboral, pues hasta el día de hoy “La Golondrina Invencible” es la compañera sentimental de este gran acordeonista. Es así que en 1976 Rosa Elvira Salazar, quien canto junto a Alfredo Escudero, Victorio Vergara, Dorindo Cárdenas y Osvaldo Ayala, ingresa al conjunto Ritmo del Canajagua.

La fama de Chelo Mitre y su Ritmo del Canajagua se fue acrecentando y las empresas de espectáculos más reconocidas de la época como: ORCA (Ordoñez-Cárdenas), Espectáculos Unidos y DECATO (Decerega-Carrizo-Nieto) lo buscan para abrir los bailes, en los conocidos “Saraos”, a grandes artistas tales como Ceferino Nieto, Osvaldo Ayala, Dorindo Cárdenas, Teresin Jaén y Victorio  Vergara. Con este último toco mano a mano desde 1982 a 1985 en el toldo “Los Campeones” durante las fiestas del carnaval de Panamá. Es a Victorio y a Juan Castillo a quienes Chelo les atribuye el haber tenido la oportunidad de tocar por primera vez en la ciudad de Panamá.

Chelo Mitre “el acorazado del Canajagua” y Rosa Elvira Salazar “La golondrina invencible” son ejemplo vivo del talento natural que emerge de nuestras raíces interioranas. El acordeón de Chelo y la voz de Rosa Elvira tienen el sabor de nuestro campo, la energía y perseverancia de nuestra gente y la suavidad refrescante de las brisas de su natal Canajagua. En esta producción hemos incluido lo mejor de sus primeras canciones, con los éxitos que hoy día llevan al público bailador a las salas donde él ameniza.

Chelo Mitre ejemplo de humildad, lucha, talento y perseverancia constituye fiel ejemplo del espíritu inquebrantable de nuestro pueblo y proyecta hacia el futuro la autenticidad de nuestra cultura.

Jorge Luis EscobarJ.
jle@tamayorecords.com