miércoles, 5 de agosto de 2009

HISTORIA MUSICAL DE ROGELIO "GELO" CÓRDOBA

Tamayo Records, lanzo la Historia Musical de Gelo Córdoba, 15 temas en sonido original remasterizado que rinde tributo al padre del acordeón en Panamá:

Canajagua Azul, Aires Santeños, La Viudita de la Miel, La Flor de Lilolá, Me voy a Pedasí, A Chitré, Sinceridad, Todo en la Vida Pasa, La Espigadilla, Pica Pica, Ráscate, Arroz con mango, El Bandido, Amorcito Lindo, y Mogollón.


ROGELIO "GELO" CÓRDOBA Y SU APORTE A LA CULTURA MUSICAL PANAMEÑA
Algunas notas biográficas

Rogelio Gelo Córdoba nació en El Paradero, próximo al Mogollón de Macaracas, Provincia de Los Santos, el 15 de marzo de 1911. Hijo de la Sra. Gertrudis Córdoba y Fermín Cortés, siempre llevó el apellido de su madre. Fue hijo único.

Sabemos con certeza que en sus años juveniles aprendió a tocar el violín con su tío Sacramento. Este último acostumbra­ba a interpretar música en los eventos religiosos que antiguamente se realizaban con motivo del sepelio de algún párvulo. Con esta intención fue que Gelo Córdoba se inició en el arte musical; para suplantar a su tío cuando éste confrontaba alguna dificultad. Sus primeros violines los construyó de un árbol llamado "balso". Hemos podido determinar que en sus primeros años Gelo tocaba de oído y desconocía el pentagrama musical, pero que posteriormente recibió algunas clases de música en la Ciudad de Chitré. Con el tiempo el acordeonista santeño decidió integrar un conjunto típico que fue bautizado como "Plumas Negras". Se le llamó así debido a que la primera cantante, así como el las mayoría de los integrantes del conjunto eran de tez morena. Al menos esa es la versión que hemos recogido de boca de sus familiares más cercanos.


Don Gelo Córdoba falleció en la Ciudad de Panamá el 5 de febrero de 1959 a la edad de cuarenta y ocho (48) años. Sus restos reposan en el panteón de Pedasí. De él nos han quedado grabadas algunas ejecuciones musicales de su "Plumas Negras". Entre ellas están: Mogollón, Canajagua Azul, Conejo Muleto, Chitré, La Flor de Lilolá, La Viudita de La Miel, La Pica Pica, Carretera a Canajagua, Arroz con Mango, Todo en la Vida Pasa, Sinceridad, entre otras.

Contribución cultural

"Gelo" es un exponente de nuestra música popular de acordeones; categoría musical que queda enmarcada dentro de la denominada "música típica". El acordeo­nista santeño posee el mérito de haber sacado al acordeón del ostracismo social en que se encontraba e iniciar la carrera para colocarlo en un primer plano nacional. En efecto, debemos admitir que fue el acordeón de Córdoba el que osó por vez primera salir de las cantinas y asomar su faz en las salas de bailes de los pueblos de Azuero. Con este intérprete santeño comienza el desplome del violín y la subsiguiente desapari­ción de los bailes de salón. A partir de este momento la embrionaria elite pueblerina deja de realizar sus bailes de la "crem" y el violín pasa a un segundo plano. Gelo Córdoba es, pues, el artífice de la hegemonía del acordeón.

Otro aspecto trascendente de su obra radica en la respuesta contrahegemónica de sus interpretaciones musicales. En su música canta el hombre del pueblo, el orejano que vive en su microfinca el abandono centenario del hombre rural. Y como siempre ha acontecido en la historia de la música, son los aires populares los que desafían la hegemonía de las clases dominantes. Gracias a ese empeño, al final del Siglo XX, los ricachos tendrán que bailar "La Querida" y "Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde", porque el pueblo, a su manera, siempre se impone.
En interpretaciones como "El Mogollón" y "Conejo Muleto" aflora el alma popular. Se trata de contenidos musicales sin pretensiones académicas, nacidas al calor del hombre que añora la cuna en donde se mecieron sus años primeros y la actividad de caza de conejos que practicó en un desconocido piñolar interiora­no. Desde entonces con el acordeón ahoga el orejano sus penas y sublima sus deseos de liberación.

El músico del Canajagua es más que un acordeonista. Reúne en sí al hombre montaraz que bajó de la sierra al poblado. Desafío de la cutarra orejana contra la embrionaria clase pueblerina asentada en la plaza colonial. El acordeón de Córdoba es naciona­lis­ta, contrahegemó­nico, provocador de rupturas musicales que son el reflejo de las transformaciones de la estructura social azuereña. Lo que ha pasado después con su acordeón -vale decir su comercialización-, es producto de la dinámica social y en modo alguno imputable a su santeñismo musical.

Al iniciar el Siglo XXI resulta impostergable reconocer el valor trascendental de Rogelio “Gelo” Córdoba, su música y su acordeón. Al santeño le valoramos no sólo por ser pionero visionario de nuestra música típica, sino por habernos dejado una estampa musical que evoca nuestro origen cultural, así como la tradición del hombre del campo cuyo sudor, vivencias, alegrías y tristezas fueron inmortalizados por las notas de su acordeón.

Lo significativo del aporte cultural de Gelo Córdoba, más allá de la ejecución y autoría de piezas musicales, reside en el valor nacionalista de las mismas en el contexto cultural e histórico en el que surgen.

No hay comentarios: